|
|
|
Durante el ciclo escolar 1999-2000, a partir de un diagnóstico situacional de la Escuela Sec. Nº 36 “Dr. David Peña”, sita en Monterrey, Nuevo León, México, donde surge como principal problema “un deficiente aprendizaje de los alumnos”, se implantó un proyecto de innovación intitulado: “Aplicación de técnicas de aprendizaje acelerado para elevar los niveles de aprendizaje de los estudiantes de educación secundaria en la asignatura de Historia”.
La forma tradicional de enseñanza ha privilegiado las habilidades verbales y lógico-matemáticas, favoreciendo con ello el desarrollo del hemisferio izquierdo del cerebro, pero ha relegado el desarrollo del hemisferio derecho, asociado al pensamiento espacial, la imaginación, la creatividad, la fantasía, y a elementos intuitivos y emocionales. Con el presente proyecto se incorporaron a la práctica pedagógica el uso de la relajación, la música, los mapas mentales, el juego, la gimnasia cerebral, los sistemas multimedia y la estimulación de las inteligencias múltiples, para integrar las funciones de los hemisferios cerebrales y optimizar el aprendizaje.
En la innovación se manejaron como claves del aprendizaje acelerado: un propósito definido y un contexto para el aprendizaje; un ambiente agradable y libre de tensiones; un estado mental positivo; autoestima y confianza; actitudes y comportamientos del pensamiento creativo divergente; emociones positivas, aprendizaje cooperativo; imaginación y mejora continua. El proyecto está encuadrado en una filosofía humanista y se fundamenta directamente en el constructivismo y la neurociencia cognitiva.
El objetivo del proyecto fue mejorar la calidad de la educación y facilitar el aprendizaje de los alumnos. Los destinatarios (beneficiarios directos) fueron 347 estudiantes (176 hombres y 171 mujeres), 24 docentes y cuatro directivos.
El proyecto se diseñó para incidir en varios ámbitos: administrativo-organizacional (recursos humanos, materiales, lugares y horarios de trabajo, cronograma, organigrama); curricular (metodología, contenidos, objetivos); didáctico (docentes, alumnos, recursos, aprendizaje-enseñanza); y dimensión comunitaria (vinculación escuela-comunidad).
A instancias de la Administración (SE), de los directivos y de un grupo de docentes, en el diseño del proyecto se contempló un sistema de evaluación que fue utilizado como un poderoso instrumento de cambio y mejora. Previo al diseño se llevó a cabo un proceso de sensibilización positiva hacia la evaluación, y posteriormente otro de negociación con los directamente implicados en la misma (Jiménez, 1999).
|
|